Poco después del épico descubrimiento de América, Don Juan Díaz de Solís llego al Río de la Plata asombrado por la extraordinaria extensión y las llanuras que presentaba el territorio: desafortunadamente no tuvo en cuenta la belicosidad de los indios que le dieron muerte. En 1535, Pedro de Mendoza, fundó por primera vez la ciudad de Buenos Aires, pero la misma hostilidad de los naturales de la región lo obligó a regresar a España y abandonar la población recién fundada. Sería Juan de Garay , en 1580,
quien estableciera definitivamente a la Capital de la República
Argentina. Pedro de Mendoza abandonó aquí unos 70 caballos. Juan de Garay trajo otros
cien, además de 500 vacunos y algunos ovinos. El clima benigno y la disponibilidad de
pasturas hicieron que pronto esos animales introducidos por los españoles, y hasta el
momento desconocidos en esta parte del continente, se reprodujeran rápidamente. El ganado
que escapaba de los corrales que rodeaban las ciudades, se reprodujo libremente, formando
grandes manadas de "CIMARRONES" (vacunos salvajes) que asombraban a los viajeros
del siglo XVII.La voz indígena "PAMPA", que significa campo raso, dirvió para
designar esa llanura de altos pajonales y absolutamente desprovista de árboles que se
extiende en el centro del país y hasta la costa del Océano Atlántico, con un ancho de
600 Kms. En esa papa, habitaban los hoy famosos "GAUCHOS" (el equivalente del
cowboy norteamericano) chiripá, faja, cinto, bombacha, blusa, camisa, poncho, botas y
sombrero sin olvidar el rebenque, cuchillo y boleadoras conformaban la vestimenta típica
del gaucho. Cazaban el ganado cimarrón armados de lazos y boleadoras, un arma arrojadiza
consistente en dos o tres bolas unidas por una cuerda.
Esa caza sin cuarte de los cimarrones diezmó las manadas que pastaban en las cercanías
de las ciudades, y entonces fue necesario establecer las primeras "ESTANCIAS".
Entre ellas se criaba el ganado en forma rudimentaria, y comenzó a aprovecharse también
el sebo de los animales y a secarse la carne con sal, para elaborar el
"CHARQUI", alimento que consumían los viajeros, navengantes y esclavos.
Las Estancias, generalmente, reunían una superficie de muchos miles de hectáreas que
fueron dadas en prioridad a los funcionarios militares y comerciantes por las autoridades
coloniales en representación de la corono de España. En ellas, los gauchos encontraron
una tarea fija: ocuparse de todo lo que tuviera realción con la cría del ganado.
Durante el siglo XIX cambió definitivamente el país, se unificó políticamente,
llegaron nuevos inmigrantes que incorporaron la agricultura. Luego de la "Campaña
del Desierto" (la guerra contra los indios que aún poblaban la pampa, permitiendo
establecer nuevas y grandes estancias) se introdujeron distintas especies arbóreas entre
ellas el eucaliptus y el ombú. Por el año 1877 se introdujeron toros de origen inglés
para mejorar el ganado criollo, desarrollándose las cabañas de ganado vacuno, ovino y
caballar. Durante los últimos años, los descendientes de aquellos grandes propietarios
han abiero sus "CASCOS" (forma en que se denominan estas residencias) a los
visitantes, ofreciéndoles conocer lo más auténtico del país: su vida campestre.